Max Scheler PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Carlos Parma   

 

MAX SCHELER ... un pensador distinto...


Introducción al derecho. U.N.C Profesor Carlos Parma . Año 2009.

 

Preliminar:


Scheler nació en Munich, en al año 1874 . Murió en  Frankfurt en el año 1928 - Alemania). Filósofo . Pensador. Se le dice el creador de la Axiología Jurídica. Profesor en Colonia (1919) y en Frankfurt (1928), se adscribió a la corriente fenomenológica de Husserl (lógico – matemático- filósofo) con quien luego trazó algunas diferencias. En una primera etapa criticó la ética formalista kantiana desde la tesis de que todo juicio moral se basa en una asunción intuitiva de valores materiales que no se puede traducir a una regla racional. Entre nosotros Cossio al adherir a Kant renegó del legado de Scheler.  Su obra más representativa de este período es El formalismo en ética y ética material de los valores (1916). Justificó su posterior conversión al catolicismo en De lo eterno en el hombre (1921). Más adelante, sin embargo, derivó hacia planteamientos de mayor alcance ontológico, desde una perspectiva romántica cercana al panteísmo y bajo la influencia, también, del pragmatismo estadounidense. Así, en El puesto del hombre en el cosmos (1928), su obra más famosa,  concibió al universo como resultado del enfrentamiento de dos principios, el espíritu (Geist) y el impulso vital (Drang).

Es formador de la filosofía llamada “fenomenología existencial” . Dirá: “El hombre es un ser metido en la gran corriente vital, pero también la trasciende”. Critica fuertemente al capitalismo que ha causado la primer guerra mundial, dando así lugar al utilitarismo.

Su aporte en el plano de la ETICA es insoslayable. Toda su filosofía está en función de la moral. La ética para Kant era formal (el deber por el deber). Para Scheler eso es vacío, la fuente de la actividad ética debe ser la alegría y el amor. Su ética es entonces material está llena de valores.

 

La base :


Husserl fue el gran maestro de varios pensadores. Su fenomenología tenía dos pasos: reducción eidética  (En fenomenología, operación mediante la cual se retienen solo las notas esenciales de una vivencia o de su objeto) y reducción fenomenológica. (Operación que consiste en eliminar de una vivencia y de su objeto toda toma de posición acerca de su realidad, así como de la existencia del sujeto). Husserl y sus seguidores siguen sólo la línea fenomenológica  (Sartre “ontología fenomenológica”  o Heidegger “existencialismo fenomenológico”).  Scheler se apropia de la idea y hace una fenomenología que pretende ser eidética.

Hay que pensar que el hombre del siglo veinte “sospecha del conocimiento”. Se atreve a dar un paso muy importante en la búsqueda del mismo pero advierte que se encuentra “arrojado” al mundo donde vive. Que “está en el mundo” y así tiene una apertura al mundo, al cual ha sido “eyectado” por la misma realidad. Esta línea “existencial” aun no se abandona.

 

Teoría de los valores:


La teoría de los valores fue extensamente desarrollada en un libro llamado “el formalismo en la ética y la ética material de los valores”

Para Scheler todas las teorías de los valores pueden dividirse en tres tipos: a. La “teoría platónica del valor”, según la que el valor es independiente de las co- sas, en lo que las cosas valiosas están fundadas. Los valores serían entidades reales. b.  El nominalismo de los valores, según el que el valor es relativo al hombre o a cualquier portador de valores. c. Lo que Scheler llama “teoría de la apreciación”, emparentada con el nominalis- mo ético porque niega la independencia de los fenómenos estimativos, pero diferente porque el valor moral viene dado por una apreciación.

Scheler no admite estas teorías, porque le parece que ninguna le permite desarro- llar una “teoría pura de los valores” o “axiología pura”. Para él, los valores son apre-hendidos por una intuición emotiva, y dentro de una teoría pura de los valores se puede distinguir entre “una teoría pura de los valores mismos” (que sería una “teoría lógica del objeto”) y una de las “posturas valorativas” (una “teoría del pensamiento”).

 

Los valores y la Etica:


La “teoría de los valores” de Scheler fundaría su nueva ética material, y respondería a las objeciones de Kant, que creyó poder prescindir de los valores manifestados en los bienes y confundió los valores con los bienes y los fines, quedando el valor totalmente confundido con la actividad subjetiva del sujeto moral en cuanto tal.

 

Son independientes de las cosas:


Scheler analizó la realidad original de los valores. Su teoría es una teoría general de los valores y no sólo de los valores morales. Establece los valores como independientes de las cosas y de sus estructuras reales, intentando mostrar la diferencia del valor respecto del objeto concreto. Por ejemplo si decimos que un cuadro es bello es obvio que nos referimos a algo inherente al mismo, pero esta cualidad no se desprende de sus propiedades o de sus diversas sensaciones de agrado, sino que depende de los matices de lo agradable sensorial de forma independiente de las cosas en que se manifiestan. Esta manera de ser objetivamente es propia de las esencia.

Los valores representarían un mundo especial de esencias que son llamadas “cualidades  valiosas” o “cualidades de valor”, dominando los objetos con sus particulares relaciones y conexiones. Las cualidades valiosas serán “objetos ideales”, como pueden ser los colores.

Scheler habló de la distinción entre los valores y los bienes y los fines, ya que para él, los valores constituirían una esfera especial de las esencias. Por lo tanto, para este filósofo alemán, no hay valores porque haya bienes y fines (que sería lo que opinaba Santo Tomás de Aquino), ni hay valores porque haya normas (como decía Kant), sino que los valores serían independientes de las cosas, estarían en otra esfera diferente. Lo propio de las cosas es “ser”, pero lo propio de los valores no es “ser”, sino que es “valer”: las cosas son y los valores valen.

Aquí los acólitos de Scheler escudriñaron una frase que fue un apotegma: “LOS VALORES NO SON SINO QUE VALEN” . De esta manera decían todo y no decían nada.

 

Descubrimiento de los valores. Fenomenología en acción:


Los valores son descubiertos mediante la experiencia fenomenológica, que es a priori, porque no se conocen por la experiencia sensible: se sustraen por inducción. Los valores son dados igual que las demás esencias, mediante una intuición inmediata y evidente, por la experiencia. Los valores no pertenecen al dominio de lo pensado, ni son captados por una intuición racional, sino que la experiencia de los valores se tiene por un acto especial llamado “percepción afectiva” de los mismos, que sería el sentimiento. Los valores sólo son dados en una percepción afectiva absoluta, que es un sentimiento puro que capta la esencia a priori. A esta percepción de los valores por la vía del sentimiento se la conoce como “intuición emocional de las esencias”.

Scheler recurre frecuentemente a expresiones de Pascal para basar este modo de conocer afectivo. Cree que al lado de una lógica de la razón hay otra lógica de la vida emocional que fundaría “una teoría pura del valor”, ya que las leyes y correlaciones esenciales se sustraen de las leyes de la lógica.

 

Polaridad o bipolaridad de los valores:


Los valores se mueven entre un polo positivo y un polo negativo. Entre estos polos hay matices o graduaciones.

Por ejemplo: bello – feo; Justo –injusto; armonía – desarmonía; etc. Claro está que entre algunos valores la  gradación se complica  , por ejemplo entre verdad y error. Similar cuestión pasa con la honestidad y la deshonestidad.

 

Clasificación de los valores :


Scheler realizó una clasificación de los valores que llamó “clases fundamentales de relaciones de esencia apriórica”. Según esta jerarquía de los valores, unos valores son “más altos” y otros más bajos, siguiendo una serie de criterios:

- Criterio de duración: “los valores parecen ser superiores cuanto más duraderos son”. Es de esencia de lo agradable el captarse como variable y efímero. Los valores vitales son dados como estables.

- Criterio de la divisibilidad: los valores son tanto más altos cuanto menos divisi- bles o fraccionados. Esto parece realizarse el mínimo en lo agradable sensorial y se realiza más en los valores estéticos. El valor de lo divino es universalmente participable.

Criterio de satisfacción: es más elevado al aportar una satisfacción más profunda. Lo agradable sensorial sería un valor inferior porque no puede dar una satisfacción entera. Los valores del conocimiento serían superiores a los valores sensoriales y a los vitales, porque pueden satisfacer incluso dentro del displacer de la enfermedad. Los valores religiosos pueden producir un gozo sereno.

Criterio de fundamentación y de relatividad. Los valores que se fundamentan en otros son inferiores a éstos, porque dependen de ellos y son relativos a otro valor. Este otro valor será más alto, llegando al final a valores independientes (que no se fundamentan en ningún otro) y absolutos. Cuando Kant habla de categorías absolutas algo similar dice: “el todo es más que la parte”.

Su sistema da también una ordenación jerárquica de los valores, reduciendo a cuatro las clases o “modalidades de valores”:

1) La serie de lo agradable y lo desagradable, en la que estarían los sentimientos sensoriales de placer y dolor sensible. En ellos diferencia los estados afectivos de la vida sensible de los valores de lo agradable y de lo desagradable percibidos por el espíritu en la intuición emocional.

2) La categoría de los valores vitales, de los bienes y males fisícos que acompa-ñan la vida, como la salud, vigor, enfermedad, vivencias emocionales e instintos.

3) El reino de los valores espirituales, que serían independientes del cuerpo y captados por un “percibir afectivo espiritual”. Dentro de ellos están los valores estéticos, los valores de los “justo e injusto”, los valores del puro conocimiento de la verdad realizados por la filosofía, y los “valores por referencia”. Los “valores de referencia” serían los de la ciencia y la cultura.

4) Los “valores de lo santo y lo profano”, dados sólo respecto de objetos absolutos o divinos, alcanzados por una forma de amor que se dirige a las personas. El valor de lo santo es esencialmente un “valor de personas”, con reacciones específicas como la fe, la incredulidad, la veneración, la adoración; y “valores de referencia” como el culto, los sacramentos, personas y cosas santas, etc. Se ve aquí una influencia de Sören Kierkegaard  (tres modos de existencia distintos para una persona).

Clasifica también los valores en relación a los sujetos portadores de los mismos: los valores de las personas y los de las cosas, que pueden ser propios o extra-ños. Estarían, además, los valores de los actos, de conocer, de amar, de pensar, etc., de las funciones de ver, oír, sentir; valores de la disposición interior, de la intención, de la acción, y de los estados afectivos; valores de la forma de unión y relaciones entre personas (p. ej. el matrimonio) y, en general, valores individuales y colectivos. Scheler engloba todas las realidades del universo en su nueva categoría del valor.

Scheler destaca la estructura jerárquica del reino de los valores . Niega  que el conocimiento de esta jerarquización se obtenga por experiencia empírica o deducción lógica racional.

No incluyó en sus cuatro clases fundamentales de valores los valores éticos, ya que en torno a ellos giraría la especulación, porque son los valores propios de la persona, que se han de realizar según la preferencia y elección de los valores superiores en cada caso.

 

El valor no está en mí sino en la cosa:


Scheler habla que todos los seres tienen “intuición emocional intencional” a la hora de descubrir los valores. dice que “los valores son cualidades irreales de las cosas” . Cossio sólo comparte el concepto abstracto de “intuición emocional” . Expliquemos entonces sencillamente a Scheler:  Así como hay cualidades reales de las cosas (tamaño, color, etc.) hay cualidades irreales como la belleza que no están circunscriptas a un ámbito temporal o espacial. Acude entonces a una idea platónica y ubica el valor en el “topos uranos”. A un transmundo de cosas que han sido y ahora son –si son valiosas- y de las cuales participamos. Nozick hablará de “átomos de valor” que ya están identificados desde hace tiempo y a los cuales podemos sumar un “estilo” o forma de combinarlos.

Retomando la idea de intuición, Husserl enseñaba que era  aquel acto de conciencia por el cual un objeto se nos da de presencia a la conciencia. Este darse de presencia se ve en los objetos sensibles, perceptibles, que se dan en la intuición sensible y ocurre también con los objetos ideales por ejemplo con la IGUALDAD (a es igual a b... b es igual a a), que es intuición intelectual. Como dije, Scheler suma intuición emocional  en las cuales los valores se darían “de presencia”.

La expresión máxima del objetivismo...

Scheler diría: nosotros apreciamos los valores porque los valores valen. Lo único que hace el sujeto es descubrir el valor que ya está en la cosa. En este siglo Robert Nozick (fallecido) es uno de los autores objetivistas de mayor peso.